Una Carta sin remitente

Sin poder preguntar, como estas? Como te ha ido en el trabajo, que has sentido hoy, tus ojos no leen estas lineas que quedan solo como un recuerdo, sentimientos encontrados en algun olvido que no he vivido o padecido, me pregunto tu nombre que no figura en ningún lado, sin inventarte y sin poder tocarte, sin poder oír el sonido de tu voz que ya no me atormenta ni enamora, ya no dices que fueron dulces mis palabras, o que las cosas no son como tu quisieras y aún así, contube la respiración culminando en un suspiro, con los ojos cerrados, dejando caer algunas lágrimas por el còmo te extraño, pero no estas aquí. Y si, fue hace tiempo y creí que con dejar de pensarte tu alma podría volar alto sin ser un fantasma, pero tu nombre existe y ya no escucho el mio pronunciado en tu voz, hoy se ha quedado como un eco... y a nadie mas pude decirle las cosas que a ti dije y tuve la maldita mania de creer que a nadie le importaban tanto mis cosas como a ti, sera que por eso deje de contar mis penas o alegrias, hoy me transforme en olvido de mi mismo y cada cosa me cuesta mas de lo que podria llegar a imaginar, pero nunca deje de intentar ser feliz, y esta altura deje de cuestionarme cada paso, simplemente lo doy sin mirar si esta alto o quien viene a mi lado, sin soltar mi arrasadora forma de mantenerme en pie, me olvide de algunos y otros aún persisten... Aprendi que el tiempo no se mide en años ni en segundos, que cuando estas mal y arrastrandote en el piso por la rabia, te quedas sólo y cuando muestras una sonrisa las personas se pegan a tu supuesta estabilidad emocional. Hoy ya no creo en las palabras, ni decretos más bien me dejo llevar por lo que dicta mi corazón.
Es verdad, te extraño...
Y no he aprendido a dejar de hacerlo.